ESPAÑA 1 - 0 HOLANDA
Un zapatazo de Iniesta cuando ya asomaban los penaltis sometió a la guerrera Holanda, la “Naranja Metálica”, un grupo sólido que ayer se licenció en males artes. La selección levantó su primera Copa del Mundo enarbolando la bandera del buen fútbol, de las bellas artes de patear la pelota. El cielo es rojo y amarillo, el mundo es de España.
1. Van Bommel, De Jong y Sneijder asfixian y agreden el centro de operaciones de España
Van Marwijk dio una vuelta de tuerca al áspero doble pivote y juntó a Sneijder con ellos para tapar Busquets y las línea de pase que crea el del Barcelona. Holanda ya no es la “Naranja Metálica”. Muy pronto se vieron con cartulina amarilla Van Bommel y De Jong, que sin embargo no frenaron su caza sin descanso contra Xavi y Alonso, a quien el futbolista holandés del City le clavó los tacos en el esternón. La teoria del conejo.
“Si uno se encuentra en el desierto con un palo y se encuentra con un conejo como la única posibilidad de conseguir alimento, la única forma de cazar a la pieza es atizarle en la cabeza y matarlo de un solo golpe, ya que de acertarle en el lomo el conejo escapará y se perderá toda opción”.
2. Iniesta se cuela entre líneas y rompe el muro de contención holandés
Iniesta salió al rescate de sus compañeros colándose entre la línea defensiva y la trinchera del centro del campo orange y a base de golpear una y otra vez, como Robben para buscar la jugada perfecta, perforó el muro de contención holandés, que cayó rendido a la evidencia, al poderío y la sutilidad de un futbolista irrepetible. De halo casi divino, como de Espiritu Santo.
3. Capdevila, Busquets y Puyol frenan a Robben con su 3×1
El oficio de Capdevila, su trabajo callado a la sombra de los maestros del juego, desarmó el recurso ofensivo más importante de Holanda: Robben. Consciente de ser más lento que el holandés, le cogió de cerca, para impedir que buscara al desborde y dar tiempo a que llegar la ayuda de Puyol y de Piqué, que hicieron una defensa 3×1 de libro. Tan solo cuando Robben se tiró al centro pudo zafarse de la marca española. Ahí apareció Casillas para detener dos mano a mano que encogieron el alma de los españoles.
4. Mathijsen y Heitinga secan a Villa
Villa disputó su segundo partido completo como única referencia ofensiva, como punta, su hábitat natural, pero sufrió mucho con la marca 2×1 de Heitinga y Mathijsen como ya le sucediera con Friedrich y Mertesacker. Arrancando desde la izquierda le es más fácil evitar la marca de los centrales y sorprender por la espalda o bien tirarse hacia dentro para buscar el golpeo. Con Holanda se sacrificó por el grupo, hizo un desgaste encomiable en la presión y en el cuerpo a cuerpo.
5. Van Persie pierde el rumbo. Busquets está en todas
Van Persie no dio señales en todo el mundial. Tampoco en la final, el partido más importante de su carrera. La posición de único delantero no le va. No termina de encontrarse a gusto. Kuyt le queda lejos, Robben conduce excesivamente y Sneijder retrocede muchos metros para sacar la pelota. Ayer, con Ramos volcado al ataque, no supo aprovechar los huecos en el centro de la zaga que creaba la cobertura de Piqué al lateral del Real Madrid. A ello contribuyó Busquets, que está en todas. Ayer tapó a Sneijder sin balón, ayudó a Capdevila con Robben y se engarzó entre los centrales cuando Ramos se lanzaba al ataque. Además reparte juego cuando Alonso o Xavi están taponados.
ESPAÑA 1 - 0 ALEMANIA
España es superior a cualquiera de sus rivales porque tiene más fútbol que ningún otro. Al talento, que venía de serie, Del Bosque le ha añadido la solidez que simboliza Xabi Alonso, imperial ayer. Sería más bello apostar por Iniesta o Cesc en el puesto que ocupa el tolosarra, pero el equipo quedaría más expuesto. Y España quiere competir. Sueña con ganar. Le bastó aplicar su ideario fundamentado en la posesión del balón para pasar por encima de la que venía siendo la selección más estética del campeonato. No lo venía siendo España porque le había tocado, en ocasiones, echar mano del pragmatismo. Ayer no. Ganó y disfrutó. Desorientó a su rival hasta hacerle sentir tan vulnerable que ni siquiera en el balón parado, una de sus virtudes, pudo frenar a España.
1. De doble pivote nada
La derrota ante Suiza encendió muchos debates estériles. Como el del doble pivote, cuando nunca existió. Xabi Alonso siempre ha sido más exigido por Del Bosque en tareas ofensivas para que fuera Busquets quien guardara la posición. Eso sí, Alonso garantiza la ocupación de los pocos espacios que el catalán no logre abarcar a la hora de defender. Frente a Alemania, Busquets se incrustó entre los centrales para que Piqué diera salida al juego y tapó la espalda de un Alonso más desmelenado que nunca. El tolosarra estuvo soberbio. Fuerte al choque, oxigenando el juego con el desplazamiento en largo e incisivo con el disparo de larga distancia.
2. Villa añora a Fernando Torres
Muchas críticas se ha llevado Fernando Torres en este Mundial. El del Liverpool no atraviesa por un gran momento de forma. Es evidente. Pero su mera presencia amenaza a los centrales, siempre atentos al madrileño, y descarga así de presión a Villa, que participa mucho más en el juego. El partido de ayer de Villa fue la clara muestra del complicado papel que cumple Torres. Si la actuación del asturiano la llega a protagonizar el ‘Niño’, las críticas hacia él serían más importantes que nunca.
3. Pedro, la pieza clave
Del Bosque es un técnico sabio y, sobre todo, valiente. No es nada contemplativo sino que le gusta tomar decisiones. Anoche apostó por Pedro, una carta ganadora. El canario se convirtió en un martirio para la zaga alemana, a la que sacaba de su sitio. Jugó de maravilla entre líneas, mezcló con los centrocampistas españoles y retó a Neuer siempre que pudo. Pedro fue la clave para desestabilizar el entramado defensivo que diseñó Löw.
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