JUANJO RUBIO "ESPAÑA PASA 1ª FASE"

ESPAÑA 2 - 1 CHILE


A España le costó asimilar la propuesta ofensiva de Bielsa. La esperaba, pero no están acostumbrados a que se les planteen batallas a pecho descubierto. Chile impuso su ritmo y España se dejó llevar. Decidió resistir e ir metiendo miedo con balones largos a Torres. En uno de ellos y cuando Chile mejor estaba, Villa demostró por qué no se debe uno enfrentar a España como lo hizo ayer Chile. Porque sobra calidad. Ninguna selección aglutina tanto talento como España. Luego Del Bosque cambió de traje al equipo. Metió posesión y quitó verticalidad. España pasó a jugar en horizontal y, de paso, demostró cierta actitud camaleónica. Al final, con lo justo, se deshizo de la selección que mejor fútbol había practicado en lo que va de Mundial.

1. Agresividad mal entendida

La Chile de Bielsa se basa en la presión en zonas adelantadas que permita recuperar el balón lo antes posible para atacar al rival, desnudo tras la temprana pérdida del cuero. Eso le lleva a emplearse con agresividad en la presión, pero los chilenos sufren para contener sus impulsos, a menudo desmedidos, que les llevan a cargarse de amonestaciones con suma facilidad. Chile y, sobre todo, Estrada no estuvieron inteligentes. Tampoco Ponce, que debió ser expulsado. De nada sirve la presión si te lleva a dejar al equipo en inferioridad numérica.

2. A España le cuesta conectar con sus puntas

Los de Del Bosque abusaron del baló largo en los primeros minutos. El objetivo era buscar la velocidad de Torres para quitarse de encima la presión de Chile. Pero los pases largos no fueron demasiado buenos y al ariete tampoco se le vio muy enchufado. En la segunda mitad, se reforzó el medio campo pero, con un solo punta, a España le cuesta mucho llegar con peligro a la meta contraria. Domina el cuero pero se vuelve mucho más previsible en las jugadas de ataque.

3. A la defensa se le ve sólida, pero siempre hay algún despiste

España cuenta con una gran línea defensiva, a la que se suman dos jugadores muy aplicados en labores defensivas como Busquets y Xabi Alonso. A los de Del Bosque se les ve sólidos en la retaguardia, pero ha habido algún fallo de concentración puntual que ha costado caro. El primero fue ante Suiza, que acabó en gol. Anoche Beausejour estuvo a punto de aprovecharse del desconcierto defensivo español, pero Piqué se pegó una carrera de 80 metros para frenarle. En el gol chileno, no se puede tardar tanto en encimar al poseedor del balón.

4. Iniesta o Silva, titulares. Navas ha de ser un recurso.

Sin disputar un gran partido, España notó la vuelta de Iniesta. El manchego se antoja fundamental como elemento de conexión entre la medular y los puntas. Con Torres en punta y Villa escorado a la izquierda, la presencia de Iniesta o, en su defecto, Silva en el otro costado dota al equipo de mayor equilibrio. Garantizan la posesión del balón y pueden incrustarse en el centro a la hora de defender para corregir los desajustes que pueda crear la presencia de Villa en la izquierda. Navas es otro tipo de jugador, más vertical, siempre pegado a la cal. Con el España pierde equilibrio en la medular y, además, cuando está en el campo se tiende a buscarle constantemente perdiendo la capacidad para sorprender. Ha de ser un recurso importante, a tener en cuenta, pero comenzando desde el banquillo.

ESPAÑA 2 - 0 HONDURAS

España ganó al rival más débil, Honduras, pero no afinó todo lo que debería. Los tres medios centros no encuentran el punto de equilibrio y la selección comete un grave error: confunde la posesión con jugar bien, se gusta demasiado por momentos y no remata los encuentros. Torres no carbura y falta remate, los goles de Villa fueron suficientes contra Honduras, contra otro rival de mayor entidad, Chile por ejemplo, harán falta más variantes ofensivas para conseguir los tres puntos. Con la pelota todo parece bajo control pero sin la pelota España sufre demasiado. Y si existe un rival en esta Copa del Mundo que esté capacitado para discutirle la posesión al combiando nacional esa es la selección chilena.

1. Villa mejora la propuesta ofensiva de la selección ¿y la defensiva? El 1-4-3-3 no carbura, Torres sufre

Villa y Torres se necesitan y España necesita la mejor versión de los dos arietes. La mejora que presentó ayer la selección española respecto al duelo contra Suiza fue, en gran parte, por el trabajo de Villa. Guardiola se debió frotar las manos viendo cómo el asturiano se tira a la izquierda y busca la diagonal. Iniesta y Silva no aportan remate ni hacen daño como extremos, Navas, y sobre todo Villa, sí. El primero abre el campo, crea líneas de pase y aporta desborde, pero cometió el mismo error que contra Suiza: abusa del centro sin sentido, también porque el juego se carga demasiado hacia la derecha. A pesar de todo, aunque el 1-4-3-3 permita aportar un centrocampista más sin desplazar a Villa ni Torres del once titular, defensivamente compromete demasiado a España porque el delantero asturiano se desgasta demasiado sin balón para tapar las subidas del lateral y ayudar a Capdevila. Torres, además, sufre como único punta porque no conecta:

En 70 minutos de partido Fernando Torres solo conectó 4 veces con Navas, 5 con Xavi, 3 con Xabi Alonso y otras 3 con Villa. Navas, por ejemplo, recibió 19 pelotas de Ramos, otras 19 de Alonso, 25 de Xavi, 10 de Cesc (en 25 minutos) y 9 de Villa.

2. El triángulo Busquets-Xabi Alonso-Xavi afina pero no lima las asperezas: circulación lenta y demasiado horizontal

Volvió a insistir Del Bosque con el triángulo Busquets-Xabi Alonso-Xavi, que mejoraron tácticamente respecto a Suiza, pero no terminan de acoplarse. Demasiadas gallinas para tan poco corral. Alonso y Xavi se solapan con frecuencia cuando buscan abrir líneas de pase, abusan de la posesión horizontal cuando tiene la pelota y, al moverse en espacios de 15-25 metros, ralentizan la circulación. Así las cosas España se torna más previsible.

3. España es demasiado vulnerable sin la pelota

La idiosincrasía de esta selección campeona, que basa su éxito en la posesión y la acumulación de futbolistas talentosos de toque en el centro del campo, presenta un enorme contratiempo: defender sin balón. La España de Vicente del Bosque está concebida para atacar y sufre demasido para defender sin la pelota. Quizá de ahí venga el empeño del seleccionador en alinear a Busquets. El catalán, sin embargo, no es suficiente. Se requiere la ayuda de los extremos, que terminan agotados y retroceden mucho cuando a la selección le discuten la posesión. Si Sergio Ramos o Capdevila se incorpora al ataque, por ejemplo, la selección defiende con tres o cuatro futbolistas, un gran boquete para un combinado que, además, no sabe cometer faltas para interrumpir el juego del contrario.



ESPAÑA 0 - 1 SUIZA

Las rachas victoriosas conducen directa o indirectamente a la autocomplacencia, la derrota se agazapa entre los elogios y saltan cuando el estado de confianza se regodea en sí mismo como el perro que se lame su pijo. Así le llegó la derrota a la selección española, después de sumar muchas victorias consecutivas. Victorias engañosas donde el grupo no carburó pero la sensación de triunfo maquilló peligrosamente los defectos, que aparecieron contra Suiza como un inmenso y molesto grano. Suiza, un conjunto muy de Hitzfeld, desquiciosamente ordenado, detectó las carencias e hinundó el centro del campo de futbolistas poderosos, repletos de voluntad. La selección terminó ahogada con todo su talento, incapaz de anotar un gol.

1. España se ahoga en el embudo de Suiza

España se congestiona con tres medios centros, pierde capacidad de desborde y, por tanto, de sorpresa. Se hace previsible y empalagosa. Polonia fue un mal sparring para medirse antes del mundial porque favoreció la autocomplacencia y la apuesta por un modelo que no termina de funcionar. La mejor selección, la que ganó la Eurocopa, usó dos delanteros, despejó la zona de creación y abrió el abanico de variantes con las caídas a banda de Villa que ahora no existen porque no existe quien ocupe los espacios. Brasil es el polo opuesto. La posición de Busquets, sobre todo en encuentros como del ayer en los que el rival renuncia a la pelota, se cierra por el centro y deja espacios por fuera, no tiene sentido. Las posiciones se solapan, España se vuelve más controlable.

2. Villa, en inferioridad; mala ocupación de espacios

Sacrificar un punta -o media punta- por un centrocampista organizador más supone aislar a Villa y capar sus caídas a banda, donde se hace más peligroso. La virtud de Villa es el remate y los espacios que genera con sus barridas, pero con este sistema las pelotas que recibe son de espaldas, de centros casi siempre con oposición de 2×1 del rival y los espacios que genera cuando cae a banda no los ocupa ningún futbolista porque ni Iniesta ni Silva tienen condiciones para jugar dentro del área, para rematar. Villa necesita otro punta para explotar sus condiciones. Silva e Iniesta, que en la Eurocopa jugaron de volantes, tenían a Torres en el aréa cuando el delantero asturiano caía a banda, ahora no. España aumentó el caudal ofensivo con la entrada de Torres y de Navas pero pasó de un extremo de juego a otro demasiado pronto: de tocar mucho y sin mordientes con Silva a centrar mucho y mal con Navas. Torres, por su parte, estuvo anárquico. La autocomplacencia dio paso a la impotencia, la selección españoles sufre los quirios para generar ocasiones limpias de gol.

3. Laterales infrautilizados

Cuando el rival se cierra por el centro y renuncia descaradamente a las bandas como hizo Suiza, con Barnetta y sobre todo Gelson tirados hacia dentro para ayudar a Inler y Huggel con Xavi y Xabi Alonso, la incorporación ofensiva de los laterales se torna casi vital. Más que en otras ocasiones, Ramos tendría que haber disfrutado de libertad total para percutir el carril izquierdo de Suiza, para doblar a Silva y después a Navas y buscar los 2×1 contra Ziegler. En la primera mitad el madridista no se incorporó suficientemente y en la segunda Navas se empeñó en trabajar por su cuenta. El ejemplo estaba, otra vez, en Brasil. Fue Maicon, con sus desbordes, quien ganó el encuentro frente a Corea del Norte. Con Capdevila sucedió el mismo problema. La selección español debe mejorar muchos conceptos para sumar seis puntos.



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